Ante la creciente adopción por parte de las empresas de tecnologías de virtualización y servicios en la nube, estas deben prestar especial atención a los dispositivos de los que dependen sus recursos informáticos: los equipos integrados en red y de otros tipos que se alojan en la periferia de la red.

En entradas anteriores, otros bloggers analizaron ciertos cambios que generan en el centro de datos las tecnologías de virtualización y los servicios en la nube, como la creciente de necesidad de revisar los sistemas de energía y enfriamiento, en especial considerando que la virtualización tiende a generar concentraciones de calor. Esas publicaciones plantean cuestiones esenciales de que las empresas deben ocuparse.

Pero la periferia de la red es igual de importante. Ya sea que hablemos de una pequeña oficina única o de una sucursal de una gran empresa, la configuración suele ser similar. En general hay una sala con algunos equipos de integración en red, o tal vez en un entorno de campus se comparten los componentes de la red con muchos otros ocupantes.

Mientras las tecnologías de virtualización y los servicios en la nube siguen ganando adeptos, cada vez son más los casos en los que en esas salas la cantidad de hardware informático es mínima o nula. Más bien, son espacios que dependen para sus operaciones informáticas de servidores ubicados en locaciones alejadas, ya sea en la sede corporativa o bien en el establecimiento de un proveedor de aplicaciones externo, como Salesforce.com.

Pensemos en qué pasaría en cualquiera de esos establecimientos si se perdiera la conexión con la red. ¿Cómo se ve afectada la productividad cuando se pierde la conexión con la nube, y cuál es el costo?   Seguramente los empleados van a cobrar sus salarios aunque se haya perdido la conexión y no puedan hacer demasiado. ¿Dejarán de funcionar los teléfonos por lo que no será posible recibir llamadas?  ¿Cuál es el costo potencial en términos de pérdida de ingresos o productividad?

He hablado con numerosos socios y clientes que dicen que los empleados pueden irse a la cafetería más cercana para tener conexión si falla la red. Tal vez eso funcione para una oficina con dos o tres empleados (aunque incluso así, en mi opinión, no es una estrategia de respaldo viable). Pero queda totalmente descartado como recurso si en la oficina hay diez empleados o más.

Tomemos como ejemplo un entorno minorista, en el que se trabaja con numerosos dispositivos en el establecimiento para procesar transacciones de punto de venta. Si los dispositivos POS dejan de funcionar y no se pueden procesar las ventas, ¿cuál será el costo por hora?

Sin duda, todos esos equipos necesitan protección contra cortes de suministro, independientemente de que se trate de dispositivos POS y computadoras de escritorio o bien de routers y switches que brindan conectividad de red.  Entonces la próxima pregunta es: ¿cómo proveer energía de respaldo para el caso de un corte de suministro y cuánta autonomía se necesita?

Es posible que el establecimiento cuente con un generador, por lo que solo se necesitará una UPS que brinde suficiente autonomía para alimentar los equipos hasta que el generador esté en marcha. ¿Pero el generador tiene la potencia necesaria para mantener en funcionamiento todos los equipos críticos, o solo basta para la iluminación de emergencia?

Con respecto a las unidades UPS, ¿es posible gestionarlas en forma remota?  Eso es importante por dos motivos. Por un lado, las funciones de gestión remota le brindan al personal informático de la sede central la capacidad de identificar situaciones en que la UPS necesita mantenimiento, como cuando debe reemplazarse la batería. Además, esas funciones permiten que el personal informático de la sede central apague selectivamente dispositivos que no son críticos, de modo que la UPS provea alimentación por más tiempo a los que son más importantes.

Todos los modelos Smart-UPS y Symmetra de APC by Schneider Electric de 5 kVA o más se distribuyen con una tarjeta de gestión de red integrada para gestión remota; la tarjeta es opcional en los modelos de menos de 5 kVA. Todo lo que necesita el operador remoto es un explorador web, y los sistemas también se integran con cualquier solución de gestión de redes compatible con el protocolo SNMP.

En el mundo virtual y basado en la nube, proteger la periferia es clave; pero con un plan adecuado de energía de respaldo es posible reducir los riesgos considerablemente y preservar la productividad de los empleados.