Trabajo en una oficina doméstica de un pueblo en el que los fallos de suministro no son del todo inusuales. Precisamente el otro día se desató una estupenda tormenta eléctrica al final de la tarde y, ¿cómo no?, las luces parpadearon varias veces. Una de las veces fue lo bastante prolongado como para hacer caer el router que me da la conexión a Internet y Wi-Fi. Lo supe inmediatamente porque estoy suscrito a un servicio musical on-line (Rhapsody, que me encanta) y uso un reproductor de música inalámbrico para que se oiga en toda la casa (Sonos, otra maravilla). En cuanto se paró la música, supe que el router se había desconectado.


El suministro volvió al cabo de un minuto o dos, no fue gran cosa. Pero eso sucedió a la hora de cenar. Si me hubiera pasado mientras trabajaba y si el fallo hubiera durado más, podría haber echado por tierra mi productividad ese día. Mi ordenador portátil hubiera seguido funcionando unas horas, pero no hubiera sido capaz de usar el monitor externo y el servicio de teléfono VoIP hubiera quedado inactivo, igual que Skype. Y, por supuesto, no tendría conexión a Internet. Me habría encontrado en una isla virtual, probablemente tratando de salir del paso con mi smartphone.

Necesito sustituir mi antiguo SAI, así que hoy he leído con mucho interés un artículo en el próximo número de la revista “APC Currents” titulado “Cómo elegir un SAI para tu oficina doméstica”. En resumen, el artículo recomienda valorar cuatro elementos a la hora de elegir un SAI para la oficina doméstica: el dimensionamiento, la autonomía, la eficiencia energética y de gestión, y la protección contra sobretensiones en la línea de datos.

APC cuenta con una herramienta on-line que te ayuda con la cuestión del dimensionamiento y te permite introducir la capacidad de carga de los dispositivos que quieres proteger y el tipo y cantidad de dispositivos. Para hacerlo, tienes que comprobar la información de la placa de cada dispositivo, que habitualmente indica su consumo de energía en términos de vatios (W) y voltamperios (VA).

En cuanto a la autonomía, la idea es que tenga suficiente para que tu equipo pueda superar, como mínimo, los fallos de suministro menos prolongados. Y la mayoría son así: según el artículo, el 90% de los fallos de suministro duran menos de 5 minutos. Si sabes que sufres con frecuencia fallos de mayor duración, busca un SAI más grande que ofrezca más autonomía.

Lo interesante llega cuando hablamos de eficiencia energética y de gestión. En realidad, muchos de los dispositivos de una oficina doméstica apenas se utilizan (como, por ejemplo, las impresoras y los escáneres). Sin embargo, siguen consumiendo algo de energía incluso cuando están en modo de hibernación. APC by Schneider Electric cuenta con dispositivos, como Back-UPS Pro, que te permiten apagar esos aparatos y eliminar así los denominados “vampiros eléctricos”. Y en caso de que el apagón sea más largo que la autonomía de tu SAI, este incorpora un software que puede desconectar las aplicaciones y el equipo de forma controlada, para que no pierdas ningún trabajo o dato.

Por último, los SAI también protegen ante sobretensiones en la línea de datos. Una regleta normal te protegerá contra las sobretensiones de la línea de CA, pero también pueden llegar sobretensiones a través de los cables de Ethernet, los enlaces de televisión por cable y las líneas de teléfono. Por ello, necesitas un SAI que te ofrezca una protección adecuada dependiendo de cómo conectes tu ordenador y tus dispositivos de red a Internet.

En Nueva Inglaterra, donde yo vivo, el verano es época de tormentas. Pero poco después llega el invierno, cuando las cosas se pueden poner serias de verdad y cualquier buena tormenta de nieve puede significar un fallo de suministro. Sin duda iré a adquirir un nuevo SAI antes de esa fecha.