"Si estas paredes hablaran...". ¿Quién no deseó alguna vez que así fuera?  ¡Hoy pueden hablar!  ¡Y le dirán cosas que usted necesita saber! Su casa le dice que hay un extraño en la puerta; con solo deslizar el dedo usted puede ver que se trata de su suegra, con un paquete. La casa no le dirá si se trata de una cena caliente, pero usted podrá abrir la puerta aunque no esté ahí (o mantenerla cerrada...). 


Son las 4 de la tarde y la casa le dice que su hija adolescente no volvió de la escuela aún. Usted siente alivio al enterarse por un mensaje de texto que no está con el joven con el que salía el último tiempo, sino asistiendo a una tutoría en la escuela.  


La casa le avisa que se activó la alarma de detección de humo. Usted puede determinar en forma remota en qué habitación está el humo, y aprovechar una llamada a los niños para que aprendan otra lección sobre cómo usar correctamente el horno eléctrico para hacer pizza. 


Se fue de vacaciones por dos semanas, pero se olvidó de apagar el aire acondicionado. Mientras se saca las ojotas y se recuesta en la reposera, abre una aplicación en el teléfono y apaga el aire acondicionado en forma remota, lo que le ahorrará cientos de dólares en electricidad. AHORA sí puede descansar.  


Olvidó subir la temperatura de la calefacción durante su escapada de invierno tras esquiar todo el fin de semana. De modo remoto, modifica la temperatura para asegurarse de que las tuberías no se congelen.

 

Estas ya no son ideas futuristas de una casa para los Supersónicos, sino conceptos disponibles en una galaxia cercana a usted. La tecnología descripta se está instalando cada vez en más hogares como el suyo. 


Gracias a los avances tecnológicos, hoy es más viable que nunca tener una casa conectada. El cambio comenzó con la llegada de redes más rápidas y el mayor ancho de banda de todos los tiempos. Además, el menor costo de los circuitos y sensores de detección más modernos así como de los equipos inalámbricos ha hecho posible el gran aumento de productos de consumo conectados. La generación de hoy quiere estar conectada, y no solo a las redes sociales, sino a los dispositivos con los que interactúa diariamente.  La proliferación de esta tendencia es posible gracias al conveniente y ubicuo teléfono inteligente al que hoy todos estamos atados, como si fuera nuestra propia correa virtual... o un cerco invisible. El teléfono inteligente se convierte en la ventana, el cristal único, a través del cual podemos monitorear, gestionar y controlar nuestros dispositivos.

Existen innumerables tipos de dispositivos conectados:

  • tabletas
  • televisores
  • consolas de juegos
  • cerraduras
  • electrodomésticos (heladeras, lavarropas, secarropas)
  • termostatos
  • detectores de humo
  • videocámaras
  • switches
  • lámparas
  • tomas de salida
  • etc.

En 2008, ya había en el mundo más dispositivos conectados que personas. De hecho, Gartner predice que para el 2020 habrá más de 26.000 millones de dispositivos conectados.  Además de estar conectados, a través de la Internet de las cosas (IoT) esos dispositivos interactuarán entre ellos, lo que mejorará aun más nuestras experiencias personales.

Independientemente de qué dispositivos tengamos o cómo usemos esos artefactos "conectados", existe un denominador común: todos ellos necesitan estar CONECTADOS para sernos útiles.  La falta de conexión en muchos casos puede tener consecuencias graves (alarmas, seguridad); en otros, puede influir en la productividad; y en casi todos, puede causar frustración a una generación que busca la gratificación inmediata y tiene poca tolerancia para la falta de conectividad. Por lo tanto, la conexión subyacente, el tejido común si se quiere, es la red y su disponibilidad. Si la red falla –no recibe alimentación o deja de responder–, perdemos el control, la capacidad de gestión y la conveniencia de los que hoy dependemos.   En su casa, la red suele estar formada por el router inalámbrico y algún otro dispositivo del proveedor de Internet (módem, router, etc.).


Las tormentas y los cortes de suministro pueden interrumpir fácilmente la conexión de la red, justo cuando usted más la necesita. Cuando perdemos el acceso a Internet se nos cortan las comunicaciones y, más importante aún, nos vemos limitados si queremos ponernos en contacto con amigos y familiares durante una situación posiblemente riesgosa. La mejor manera de seguir conectado a Internet durante cortes de suministro es respaldar los equipos de la red doméstica y cargar los dispositivos inteligentes con un sistema de energía ininterrumpible (UPS). Las unidades Back-UPS de APC by Schneider Electric mantendrán su red en funcionamiento por horas y cargarán sus dispositivos móviles adecuadamente. La unidad BGE70 puede brindarle horas de autonomía para dispositivos de poca potencia, como hubs y routers, y la función de guardia de la BG500 automáticamente restablece la conexión a Internet reiniciando los dispositivos de la red cuando detecta que se perdió la conectividad, lo que es muy común si el sistema se marea con mis numerosas conexiones o si el proveedor de Internet modifica la dirección IP.


Ya sea que nuestra motivación para estar conectado a toda hora, todos los días sea personal o laboral, esa motivación hoy rige nuestra vida diaria y saber que los componentes centrales de la red doméstica o de la empresa pequeña están protegidos nos brinda cierta tranquilidad.